La igualdad de género es fundamental para cumplir el mandato de la FAO de un mundo libre de hambre, malnutrición y pobreza. La Organización reconoce que las desigualdades persistentes entre mujeres y hombres son un obstáculo importante para la agricultura y el desarrollo rural y que eliminar estas disparidades es fundamental para construir sistemas alimentarios sostenibles e inclusivos y sociedades resilientes y pacíficas.

Es fundamental identificar y reconocer las brechas de género
persistentes en el territorio, con la participación de los actores
protagonistas del proyecto, ya sean los socios institucionales y de
cooperación, las entidades de gobierno y/o los hombres y mujeres de las
comunidades a las cuales va dirigido el proyecto. Resulta esencial definir las necesidades y prioridades de género que son
relevantes para la población y que están al alcance del proyecto.

La información recopilada durante la fase de Diagnóstico, combinada con
el Análisis de Género, ayudará a determinar las prioridades de desarrollo de
las partes interesadas, así como quiénes participarán y se beneficiarán de las
diferentes actividades del proyecto. A partir de la consulta con las comunidades, se deberá priorizar el trabajo sobre algunas brechas de género.

Los diferentes tipos de evaluación, incluidas aquellas participativas, deben llevarse a cabo al finalizar el proyecto con base en los indicadores, para conocer los logros en materia de inclusión, sostenibilidad de los beneficios y los impactos socioeconómicos y de género. También pueden ejecutarse durante la implementación del proyecto y en la revisión intermedia, para valorar los efectos del proyecto desde una perspectiva de género.
